martes, 13 de mayo de 2008

Tundra


Introducción:

La tundra es el bioma más alejado del ecuador. Este toma el nombre de la palabra siberiana que significa "al norte del limite de vegetación". La tundra comprende el 10 por ciento de la superficie de la tierra. Se encuentra en un estrecho cinturón que rodea el océano Ártico en áreas como Canadá, Siberia y Alaska.

Es un terreno abierto y llano que ocupa la mayor parte de la tierra que se extiende entre el límite septentrional del bosque y las regiones polares de hielo y nieves perpetuas. La superficie presenta un aspecto pedregoso o pantanoso, y la vegetación dominante se compone de ciperáceas, ericáceas, musgos y líquenes, así como, en algunas zonas más restringidas, sauces del Ártico. En las montañas de la zona templada aparece un tipo de planicie parecida, por encima del límite altitudinal de los árboles, a la que se denomina tundra alpina. En la región antártica también existen algunas zonas de tundra.

Definición de tundra:

La tundra (del vocablo lapón "tunturi", llanura desprovista de árboles) es un terreno abierto y llano, de clima subglacial y subsuelo helado, falta de vegetación arbórea; suelo cubierto de musgos y líquenes, y pantanoso en muchos sitios. Se extiende principalmente por el hemisferio norte: en Siberia, Alaska, norte de Canadá, sur de Groenlandia y la costa ártica de Europa. También existe la tundra por efecto de altura, como en el Tíbet y en diversos niveles de las montañas alrededor del mundo como en Bolivia.

En la tundra habitan las especies solo adaptadas por el clima como: caribú, reno, buey almizclero, lobo, liebre ártica, halcón gerifalte, búho, zorro ártico y el lemming.

Tipos de tundra:

Usualmente se identifica la tundra como el territorio propio de latitudes altas, cercano a los polos. Si bien está afirmación es certera, es necesario destacar que existen dos tipos más de tundra que no se ubican en esas latitudes: tundra alpina y tundra alpina tropical.

- Tundra alpina: mantiene las características generales que identifican a esta región ecológica: temperaturas bajas, una corta estación estival y precipitaciones reducidas, ya que el frío ambiental impide la circulación del vapor. Esta tundra aparece en las zonas de alta montaña de todo el mundo. Posee un permafrost de menor grosor, en comparación con la tundra ártica. Además, sus suelos son más secos y las precipitaciones en forma de nieve y la humedad es mayor.

La tundra alpina se desarrolla, principalmente, en las zonas de alta montaña.

- Tundra alpina tropical: una de sus características más singulares es el desarrollo de una especial vegetación de plantas altas. Si bien tanto en la tundra ártica como en la alpina se desarrollan organismos vegetales de reducido tamaño, en las zonas tropicales crecen enormes plantas, que alcanzan más de seis metros de altura, ramificadas, e incluso sin ramificar. Las características que analizaremos más adelante se refieren, principalmente, a la tundra ártica.

Temperatura: Clima y formación del paisaje

La tundra es frecuentemente llamada “el desierto congelado”, por su temperatura y limitada precipitación. Los climas de la tundra tienen un rango variable de temperatura, extendiéndose aproximadamente desde los 5oC en el verano a –32oC en invierno. Veranos frescos e inviernos muy fríos caracterizan la zona de la tundra, en el límite más al norte del crecimiento vegetal. Áreas de baja precipitación, que deberían ser como desiertos, permanecen húmedas debido a que la evapotranspiración es baja (debido a las bajas temperaturas) y el suelo congelado (permafrost) retiene agua. Con frecuencia, los vientos son severos. La longitud del día varía al máximo con la estación: iluminados todo el tiempo en el verano mientras que en invierno solamente hay oscuridad; esto afecta de manera importante a la biota.

El clima de la tundra se caracteriza por sus duros inviernos, bajas temperaturas, escasas precipitaciones de lluvia o nieve y veranos cortos. Por ejemplo, la media mensual de las temperaturas en la Tierra de Baffin oscila entre los 7 °C y los -31 °C y la media anual es de -12 °C. En el interior de los continentes las temperaturas tienden a extremarse, por lo que no hay variación en las medias anuales. El permafrost —suelo permanentemente helado— cobra especial importancia en la tundra ártica. La superficie de estos suelos se descongela en verano hasta profundidades variables. La combinación de suelo helado y superficies llanas de la tundra impide el drenaje del agua, que se estanca en la superficie o satura la capa superior del terreno. Se forman lagunas y ciénagas que proporcionan humedad a las plantas, lo que compensa las escasas precipitaciones.

Las periódicas congelaciones y deshielos del terreno en los lugares mejor drenados producen grietas regulares en el suelo que forman polígonos. Donde el drenaje es peor aparecen formas rugosas, irregulares, con montículos, nódulos congelados y cordones de tierra. En verano, el deshielo de las laderas puede provocar que los suelos se deslicen y se produzcan aterrazamientos originados por solifluxión o corrimientos de tierra. Todos estos modelos descritos para la tundra ártica aparecen en menor escala en la tundra alpina. También es común el paisaje de roca pelada cubierta de líquenes al que se llama páramo. Estas formas de relieve propician una serie de pequeños hábitats que dan variedad al paisaje de la tundra.

Precipitaciones anuales

La precipitación promedio anual es únicamente 26 cm, de los cuales, 20 cm. caen como lluvia y el restante como nieve. Una corta temporada de retornamiento y pobre tierra son también característicos. Los periodos alternados de congelamiento y deshielo causan a la capa superior de la tierra de la tundra un ligero levantamiento y el cambio de su forma. Abajo esta la capa permanentemente congelada del subsuelo llamada: hielo permanente".

Cobertura vegetal dominante: Vida vegetal

El número de especies vegetales de la tundra es pequeño y su crecimiento escaso. El periodo vegetativo de las plantas es corto y se suelen reproducir asexualmente, por división o por yemas, en vez de hacerlo por polinización.

La vegetación típica del Ártico la componen hierbas ciperáceas y arbustos enanos de la familia de las ericáceas, junto con asociaciones de musgos y líquenes. Estas comunidades vegetales están adaptadas a los fuertes vientos y a las alteraciones producidas por el hielo en los suelos. Todas pueden realizar la fotosíntesis a bajas temperaturas y con poca intensidad de luz durante los largos periodos de luz diurna de la tundra.

Las comunidades vegetales de montaña están integradas por plantas enmarañadas que no se dan en el Ártico. Estas plantas se adaptan a los vientos racheados, las fuertes nevadas y las grandes fluctuaciones térmicas. Realizan la fotosíntesis bajo una luz muy intensa durante los cortos periodos de luz solar.

Las plantas en la tundra son casi todas menores a los 12 cm de alto, y crecen en densos espacios. Ni el sauce, el abedul, ni otros árboles alisos son capaces de crecer horizontalmente. Matorrales, plantas de semilla, líquenes y musgos se mantienen cerca del piso, donde es, relativamente, tibio y el refugio es provisto por las rocas.

La vegetación es más rica en las costas unas 75 especies de musgos y al menos 20 hepáticas recubren las superficies rocosas y las orillas de los arroyos glaciares. Todas las plantas antárticas se adaptan a su hábitat, debido a que son compactas, resistentes al viento y capases de soportar la inestabilidad delsustrato.

Este es un hábitat básicamente de dos dimensiones, con arbustos de hasta varios metros en la región sur pero que se hacen cada vez más y más pequeños a medida que se va hacia el norte; al final, la vegetación está aplastada sobre el suelo (principalmente sauces), junto con musgos y líquenes. En el norte no hay vegetación debido a mayores extremos climáticos. En las áreas más secas, las gramíneas son importantes mientras que en las más húmedas, las especies importantes son las ciperáceas. En un mismo lugar, las áreas bajas puede ser muy húmedas mientras que los cerros pueden ser muy secos; esto es debido a la combinación de baja precipitación y persistente agua superficial, así que hay una variación importante en las comunidades vegetales aún en este ambiente simple

Suelos:

La tierra permanece constantemente congelada, variando la profundidad del permafrost con las temperaturas del aire de áreas diferentes. Los suelos con frecuencia son gleys, pobremente drenados y alternadamente húmedos y secos; debido a esto, presentan mezclas de óxido ferroso gris y óxido férrico rojizo debido a que ellos son alternativamente reducidos y oxidados. Por todas partes se encuentra suelos recién formados y rocas desnudas, expuestas por glaciares que se retiran. Todo esto resulta en que hay grandes áreas con muy bajo contenido en nutrientes.

Durante los deshielos, la superficie de la tundra sufre importantes modificaciones, como la formación de pantanos. Y durante la temporada estival solo la superficie se deshiela, permaneciendo capas más abajo el permafrost.

El suelo de la tundra está determinado, fundamentalmente, por dos factores: el congelamiento y el deshielo de las capas superiores que lo componen, y la existencia de una capa más profunda denominada permafrost.

En geología, cualquier porción de sustrato o suelo que posea, durante dos años o más, temperaturas inferiores a los 0ºC, recibe el nombre de permafrost. Sin lugar a dudas, una de las capas más profundas de la tundra merece esta denominación, ya que, incluso en la temporada estival, permanece congelado.

El punto más alto de cambios del permafrost ocurre en verano. Debido al pequeño incremento en las temperaturas, sus capas más superficiales comienzan a derretirse, permitiendo el crecimiento de algunos organismos vegetales y estancando importantes masas de agua en el interior de la llanura, la que no puede drenar debido al congelamiento permanente de la capa más interna del permafrost.

Durante la temporada estival solo la superficie se deshiela, permaneciendo capas más abajo el permafrost.

En cuanto al proceso alternado de congelamiento y fusión (deshielo y formación de pantanos), en la superficie del suelo se produce un pequeño ciclo natural, durante el cual el nivel del suelo se eleva y baja nuevamente. Esto permite que los nutrientes alojados en él circulen, cumpliéndose algunos de los ciclos biogeoquímicos vitales para toda forma de vida, como el del carbono y el oxígeno.

También hay que destacar que en la superficie de la tundra ocurre, además, la meteorización de las rocas existentes. Esto es una forma de fragmentación mecánica, provocada por las tensiones físicas al interior de las rocas. La acción del hielo es determinante en este proceso, ya que solo una gota de agua en una pequeña grieta de la roca puede fragmentarla en pequeños pedazos, sin alterar su composición mineral.

La presencia constante de agua y hielo determina las especiales condiciones del suelo de la tundra.

Durante el invierno, la superficie de la tundra se cubre de hielo, condicionando aún más la vegetación existente.

Los musgos suelen aparecer en las superficies rocosas.

Fauna

La fauna de la tundra también presenta poca diversidad. Las dos especies principales son el reno, en Europa y Asia, y el caribú en América. Se trata de animales muy parecidos que, muy probablemente, descienden de un antepasado común.

Son mamíferos rumiantes de la familia de los cérvidos, y viven en rebaños.

Aproximadamente, tienen un metro y medio de alzada (la altura de un cuadrúpedo, medida desde el suelo hasta la parte más alta del lomo). Su pelaje, muy tupido, cambia del gris pardo al blanco, en invierno. Poseen astas, con las que excavan en la nieve en busca de los líquenes, su alimento.

Migran periódicamente, de acuerdo con los ciclos de reproducción de las formas de vida de las que se nutren. Los renos se domestican, y sirven como animales de tiro y carga. Otros mamíferos que se alimentan de plantas y líquenes son los lemmings, especies de ratas de campo, se alimenta de especies herbáceas como la liebre ártica o conejo de las nieves. Como depredadores aparecen el lobo, el zorro ártico y el búho de las nieves. También se ven osos polares y, en ocasiones, osos pardos. Durante el verano, muchas aves anidan entre los matorrales de la tundra y se desplazan hacia climas más cálidos antes de que llegue el invierno. Los invertebrados no son habituales, a excepción de ciertos insectos como la mosca y el mosquito. Entre los animales de montaña destacan el rebeco blanco, el muflón de las Rocosas, la liebre silvadora, la marmota y la perdiz nival. Muchos de estos animales hibernan, es decir, entran en estado de letargo invernal, después de haber acumulado reservas en su organismo durante la breve temporada cálida. Aunque en este hábitat no abundan las moscas, sí las mariposas, escarabajos y saltamontes.

El ecosistema de la tundra es muy sensible a cualquier alteración y su capacidad de recuperarse muy limitada. La destrucción de su cubierta vegetal provoca que el permafrost del suelo se descongele y sature de agua el terreno con la consiguiente pérdida de suelos. La vida animal es particularmente sensible a la destrucción de su entorno, viéndose afectada directamente por la caza excesiva, que puede conducir a la extinción de cualquier especie animal o vegetal de esta frágil e interdependiente comunidad biológica.

Es mayor la variedad de aves: se encuentran búhos nivales, palmípedos como el ánsar y el colimbo, y el halcón más grande que se conoce, el gerifalte. Otras aves provienen del sur, y encuentran en la tundra las condiciones necesarias para anidar y reproducirse.

Durante los escasos días veraniegos hay también jejenes y mosquitos. Es sorprendente que en zonas tan frías estos insectos lleguen a reproducirse hasta formar enjambres gigantescos. En la corta temporada de verano, parte de la nieve acumulada se derrite, el subsuelo de la tundra, helado durante todo el año, impide el drenaje y se forman charcos y pantanos.

El agua estancada alcanza entonces temperaturas suficientes para la reproducción de las larvas de los mosquitos.

Si consideramos las extremas condiciones ambientales de la tundra, difícilmente podríamos imaginar la exuberante fauna que efectivamente se desarrolla en ella.

Diversos organismos vertebrados e invertebrados son capaces de vencer la adversidad y acondicionar sus ritmos vitales a los cambios estacionales y temperaturas, entre otros factores.

También hay que destacar que el número de especies distribuidas en la tundra cambia abruptamente con el inicio de las distintas estaciones.

Al llegar el invierno, muchos animales viajan a sectores más templados durante esta época y retornan a ella a comienzos de la temporada estival.

En el verano, la tundra se convierte en el lugar elegido por muchos mamíferos para reproducirse, así como también la zona indicada para las aves por la abundancia de alimento existente.

Por su parte, en las zonas costeras se desarrolla otro importante foco de biodiversidad de especies, compuesto por ballenas, focas, belugas, nutrias y algunos peces y crustáceos.

Sin embargo, quienes dominan el sector son las aves, atraídas por la abundancia de alimento. También es destacable que durante el invierno, miles de crustáceos quedan congelados en la superficie de la tundra, situación que con la llegada de los primeros rayos de sol del verano cambia, ya que poco a poco comienzan a emerger, quedando suspendidos en las superficies anegadas y atrayendo a una gran cantidad de insectos.

Esto se transforma en un verdadero festín para las aves, que aprovechan esta inmejorable oportunidad. Entre ellas destacan las grullas, gansos, correlimos, zarapitos, archibebes, la Perdiz nival (Lagopus mutus) y el Búho nival (Nyctea scandiaca), entre otros. De todas estas especies, solo algunas son capaces de permanecer y sobrevivir a la temporada más fría, así la mayoría viaja hacia el sur en busca de calor.







Lemmings :
Se trata de unos roedores cuyo hábitat es la tundra, la taiga y la pradera ártica. Se les encuentra en Alaska, norte de Canadá, Noruega, Suecia, Finlandia y noroeste de Rusia. Se alimentan principalmente de hierba, líquenes, raíces y frutos y cavan túneles y madrigueras en los que cobijarse y almacenar alimento.

Una de sus principales características es la de tener un ciclo reproductivo muy corto, pues las hembras son muy fértiles y pueden parir más de ocho crías cada cinco semanas. Esto produce frecuentes explosiones demográficas, que se limitan por la acción de los depredadores (el armiño, el zorro del Ártico, la lechuza blanca del Ártico y un ave acuática conocida como págalo rabilargo) y por la escasez de alimentos en determinadas épocas.

Cuando estos factores limitativos no son suficientes y el número de lemmings aumenta, su instinto les empuja a migrar en masa en busca de alimento en una determinada dirección, que siguen de forma ciega e independiente de los cambios topológicos o climáticos producidos en su ecosistema, ya sea de forma natural o por la mano del hombre. Así que, en ocasiones, su marcha les precipita hacia un río, un despeñadero o cualquier otro accidente del terreno.


Hombre y tundra: difícil convivencia

La tundra ártica no es un hogar confortable para el ser humano. Siempre se ha caracterizado por poseer una densidad poblacional baja.

Siglos atrás, algunas tribus se establecían en estas heladas tierras. Entre ellas estaban los inuit, comúnmente conocidos como esquimales, y los lapones, habitantes de las zonas árticas de Norteamérica y Eurasia, respectivamente.

El estilo de vida de estos habitantes estaba en armonía ecológica con el medio que los rodeaba, aprovechando de manera equilibrada los recursos naturales con que contaban. Sin embargo, a comienzo del siglo pasado y sobre todo durante las últimas décadas, esta situación cambió drásticamente. Atraídos por recursos tan importantes como el oro, petróleo y la fauna existente, los hombres debilitaron el equilibrio establecido y hasta hoy arrasan indiscriminadamente con los recursos de esta región ecológica.

Los poblados temporales de las tribus fueron reemplazados por asentamientos permanentes construidos de materiales sintéticos; los livianos trineos movilizados por animales dieron paso a tráfico de vehículos pesados que, si bien permiten un mejor desplazamiento, arrasan con el suelo y la vegetación típica del lugar alterando, incluso, la cadena trófica. También la explotación petrolera ha generado constantes residuos que contaminan el ambiente, existiendo además el riesgo potencial de los peligrosos derrames del codiciado recurso energético.

Si analizamos la situación de la tundra alpina notaremos que no es mucho mejor. Muchas zonas en altura son utilizadas para el pastoreo de ganado doméstico, lo que afecta directamente el suelo y la vegetación del sector.

También la construcción de carreteras, centros recreativos y senderos de excursionismo han abierto el camino para que el hombre altere el normal comportamiento de los factores bióticos y abióticos.

La irrupción del hombre en la tundra altera constantemente el hábitat natural de los animales que allí viven.

video video video